CARACTER GEMINIS

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GEMINIS

 

El Caracter de Géminis

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tarotyvidentesSaber dónde hay que buscar estas versátiles criaturas requiere pensarlo un poco de antemano. Géminis puede estar en un lugar hoy y en otro mañana. Y súbitamente, vamos. Los Gemelos pueden cambiar de ropa, de trabajo, de amor o de residencia con la misma rapidez con que cambian de opinión... cosa que hacen muy deprisa. Si quieres encontrar un ejemplar bueno para estudiar tendrás que moverte mucho. Podrías intentar en una librería, donde los Géminis suelen andar husmeando, ya que con una rápida lectura de las paginas son capaces de captar lo esencial del contenido. (No fue casualidad que John F. Kennedy practicara la lectura rápida.) La gente de Mercurio tiene también el desagradable hábito de empezar a leer por la última página. Si conoces a algún Géminis que alguna vez haya leído un libro desde el comienzo hasta el final, sin aburrirse por la mitad, envíalo como curiosidad al circo, o estudia su carta natal para ver si tiene ascendente Tauro, Capricornio o uno de los signos más persistentes. A Géminis le gusta leer un libro con movimiento de lanzadera, y la misma forma de acción prefiere también con otras cosas, aparte de la lectura.


Con toda seguridad te encontrarás con uno o dos Gemelos flotando por los pasillos y batiéndose en un duelo de ingenio con la gente, en estaciones de radio, empresas de relaciones públicas, editoriales, locales de exposición y venta de automóviles o agencias de publicidad, si es que puedes atrapar a alguno entre una reunión y otra. Y cuando encuentres a este personaje fluido como el mercurio, estúdialo cuidadosamente, aunque con sólo seguirlo de un lado a otro quedarás agotado. Lo primero que observarás es una energía nerviosa que cruje, chisporrotea y restalla en el aire en torno de él. Si tiene la Luna en Escorpio, Libra, Cáncer o Capricornio, es posible que no vibre con un chisporroteo tan evidente, pero las demás manifestaciones estarán latentes y percibirás su presencia por debajo de la influencia de las otras posiciones planetarias. A veces se encuentra uno con un Géminis que habla lentamente, pero la mayor parte de ellos lo hacen con extraordinaria rapidez. Todos son rápidos para escuchar. Hombre o mujer, el nativo de Géminis se impacienta con los conservadores que se quedan estancados, o con la gente que es incapaz de decidir su posición en un momento dado. Géminis sabe cuál es su posición, por el momento al menos.


A no ser que tenga un antecedente en conflicto, físicamente Géminis da sujetos delgados, ágiles y de altura superior a la media. Muchos de ellos tienen rasgos finos y nítidos, como si estuvieran tallados en un camafeo. Se encuentran algunos de ojos oscuros, sin duda, pero la mayor parte de los regidos por Mercurio tienen hermosos ojos castaños, azules, verdes o grises, claros como el cristal y que continuamente destellan y se mueven de un lado a otro. Géminis jamás deja descansar los ojos en el mismo objeto durante más de algunos segundos. De hecho, la rapidez con que mueve los ojos suele ser la manera más fácil de reconocerlo. Suele ser de cutis pálido, aunque generalmente se broncea fácilmente, y esto sirve para distinguirlos en verano. (En invierno es frecuente que estén quemados por el sol y el viento de las pistas de esquí.) Géminis exhibe una cierta cualidad ansiosa, una inmediata y amistosa simpatía, y es de movimientos excepcionalmente rápidos, no exentos de gracia. Pueden ser de pelo claro u oscuro, o ambas cosas... veteados, digamos. Los Gemelos, ¿recuerdas? Es probable que tengan nariz larga y recta, o diminuta, y en todo caso, bien formada. Una calva incipiente es común entre los hombres (debido a la intensa actividad cerebral, tal vez), y es frecuente que ambos sexos presenten frente alta y despejada.


Generalmente, es un error tratar de inmovilizar a Géminis en un lugar o en una idea. Y lo es siempre desafiarle a una batalla de ingenio, ya que con la mayor facilidad se vale de la lengua para armar y desarmar situaciones. Piensa con rapidez cuando está de pie (o en cualquier posición); puede ser ácidamente satírico y es mas despierto que casi todo el mundo. Hay mercurianos que encuentran un perverso deleite en desconcertar a los espíritus más lentos con la vertiginosa rapidez de sus procesos mentales. ¿A quién le gustaría enzarzarse en una discusión con el Géminis Bob Hope? A veces, uno tendrá la impresión de que las personas nacidas en junio aterrizan junto a uno, como pájaros curiosos, echan un vistazo inquieto a la escena y se van volando en dirección totalmente diferente antes de que se haya tenido tiempo de saludarles. Yo suelo encontrarme con un amigo Géminis en un bar, a comer un trozo de pastel de queso y charlar un rato.


Tiene entre treinta y cinco y cuarenta años, pero parece un estudiante universitario; típico de la apariencia intemporal de Géminis. Durante un rato conversamos agradablemente, interrumpiéndonos uno a otro y pasando ágilmente de uno a otro tema. En el momento en que yo busco en mi bolso la polvera o el bolígrafo, al levantar la vista... como si fuera el artista de las desapariciones en un número de magia, mi amigo Géminis se ha hecho humo, llevándose consigo la cuenta. (Los ejemplares menos evolucionados del género se aprovechan de esta agilidad para dejarle a uno que pague.) Cuando él opta por disolverse de esta manera, yo miro ansiosamente por el local y de pronto ahí lo veo... haciendo una llamada telefónica o saludándome alegremente con la mano mientras se escurre por la puerta rumbo a Dios sabe dónde. El Géminis de quien hablaba se comprometió hace poco con una encantadora muchacha Acuario (si alguien puede seguirle el Juego a un escurridizo Géminis, ese alguien es Acuario), y una semana antes de la boda, uno habría apostado cualquier cosa a que de alguna manera conseguiría zafarse del nudo, a que no llegaría a tiempo a la iglesia. Pero llegó. Los Géminis le pueden dar a uno grandes sorpresas, sobre todo cuando están enamorados.


Cualquier tipo de rutina puede hacer que un Géminis típico se sienta como un pájaro triste, enjaulado y con las alas cortadas. Son gente que no aguanta los trabajos penosos y monótonos. Por lo común, no son las almas mas puntuales que hay en el mundo (a no ser que casualmente tengan ascendente Virgo, porque entonces son verdaderos despertadores humanos). El Géminis típico, sin embargo, llega siempre tarde, no porque se olvidó de la hora sino porque por el camino se encontró con algo que le llamaba la atención y se desvió. La inquietud de la naturaleza mercuriana exige una excitación y un cambio constantes para no desalentarse ni ponerse de mal humor. Quien tenga un amigo Géminis habrá experimentado ya probablemente uno de sus rasgos típicos, que puede ser terriblemente molesto. Digamos, lector, que te sugiera alguna actividad, que puede ser darte una vuelta por su apartamento (rara vez tendrá una casa, que es algo demasiado permanente para él), ir a ver una vieja película de Humphrey Bogart que ponen junto con un western excelente (programa doble, claro; con él nada es simple), ir a jugar un rato al minigolf o tomar unas copas en algún bar. Tú estás cansado y te ibas para tu casa. De todas maneras se lo agradeces, pero prefieres no ir. Géminis lo discute contigo y te convence. Abriendo muy grandes sus ojos azules (o verdes o castaños) de bebé, te envuelve en un capullo de fascinación. Habla tan rápido y con una sonrisa tan persuasiva que, finalmente, tú cedes. Irás. Ahora resulta que Géminis tiene un par de diligencias que hacer, de manera que dice que os encontrareis en la esquina dentro de una hora, más o menos. Eso tú no te lo esperabas, de manera que empiezas a echarte atrás, pero él insiste con su técnica y finalmente quedas de acuerdo en encontraros. Realmente, es un opio tener que matar esa hora, sin contar que a ti te duelen los pies, pero te las arreglas y a la hora convenida te dejas caer por la esquina. Él llega media hora atrasada y un poco sin aliento.

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