PISCIS

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PISCIS


Piscis el Pez

como es piscis


tarotyvidentesPiscis te dejará impresionado con su naturaleza ociosa y el encanto de sus modales. La mayoría de las restricciones lo dejan indiferente, si no le privan de su libertad de soñar y de ir buscando su camino en la vida. Más indiferente se queda aún ante los insultos, las recriminaciones y las coléricas opiniones de otra gente. Dile a Piscis que la sociedad está en decadencia, que el gobierno se viene abajo, que la contaminación nos llevará a todos a la tumba y que el mundo no tiene remedio, y bostezará o te mirará con una sonrisa encantadora o tal vez parezca vagamente apenado. Son muy pocas las cosas que le mueven a una acción o a una reacción violenta. Claro que el Pez no es totalmente apático; también tiene su genio. Cuando por fin se exaspera, puede ser mordaz y sarcástico, y demostrar que es rápido y cáustico de lengua. Los neptunianos pueden azotar furiosamente con la cola y desparramar torrentes de irritación y de nervios, pero los nativos típicos del signo seguirán normalmente la vía de menor resistencia, y las frescas aguas de Neptuno diluirán continuamente su ira. Irritar al Pez hasta conseguir que pierda los estribos es como arrojar un guijarro en el transparente espejo de un lago. Se producirán algunas ondulaciones, pero la superficie no tardará en volver a la calma.


Cuando conozcas gente de Piscis, fíjate primero en los pies. Serán notablemente grandes (sobre todo en los hombres) o bien enormes y proyectados hacia afuera como los de una lavandera fatigada. También las manos de Piscis pueden ser menudas, frágiles y exquisitamente moldeadas, o si no, huesudas y grandes como jamones, como si estuvieran hechas para empuñar el arado. La piel es de una suavidad de seda, el pelo fino, con frecuencia ondulado y por lo común claro (aunque también hay bastantes Peces castaños). Ojos líquidos, de parpados pesados, llenos de luces extrañas. Frecuentemente, aunque no siempre, serán un poco salientes y bulbosos, ojos que se imponen. Hay algunos que tienen ojos bellos, simplemente; no hay otra palabra para describirlos. Los rasgos son elásticos y móviles, y en ellos los hoyuelos predominan sobre las arrugas. Los Piscis no suelen ser altos, son a veces de cuerpo un tanto desgarbado, hecho que queda oculto por su gracia extraordinaria. Dan la impresión de que flotan en lugar de caminar, como si nadaran a través de la habitación o por la calle. Y a veces realmente es así.

Puede ser que adore el agua helada, que se tome diez tazas de té o de café por día, que se muera por las gaseosas o que suspire por algo más fuerte. Como pasa con los de Escorpio y los de Cáncer, para los nativos de Piscis es prudente no acercarse siquiera al alcohol. Son muy pocos los neptunianos que pueden tomar un cóctel en una fiesta, y quedarse ahí. Algunos hay, claro; pero son demasiados los que encuentran en el licor una seductora solución para sus problemas, algo que les arrulla gratamente con una falsa sensación de seguridad... pero es un arrullo peligroso. Claro que no todos los Peces que se beben un coñac con el café terminan en el alcoholismo, pero el porcentaje es más alto de lo que debería.


El Pez nació con el deseo de ver el mundo a través de cristales de color rosado. Bien conoce él el lado malo de la humanidad, pero prefiere vivir en su propio mundo sereno y acuoso, donde todo es hermoso y todas las acciones nobles. Si la realidad le resulta demasiado terrible de afrontar, es frecuente que huya a refugiarse en rosadas ensoñaciones con cimientos de plumas, y ni la más remota posibilidad de realizarse. Cuando la vida lo lanza a chapotear, con una verdadera panzada, en las aguas estancadas del fracaso y de la desesperación. En vez de salir de un salto de ese peligroso fango, el Pez se inclina más bien a esconderse tras las ilusiones de color verde pálido que le impiden tomar decisiones prácticas. Al verse rechazado, Piscis tiende excesivamente a afrontar la fealdad del fracaso insistiendo en sus falsas esperanzas, cuando un decidido cambio de rumbo o una actitud nueva y enérgica podrían llevarle a un éxito real y no imaginario. No todos los nacidos en marzo caen en la típica trampa de Neptuno, pero si los suficientes como para que la advertencia sea necesaria. El escritor Piscis puede ceder a la tentación de holgazanear durante años en los bares, con el pretexto de estar reuniendo material, cuando en realidad lo que hace es juntar musgo y cuentas sin pagar.

El artista Piscis que no consigue el mecenas que buscaba puede dedicarse a pasear día tras día por el parque, diciéndose que está estudiando la naturaleza para pintar el fondo de su obra maestra, mientras en el estudio los pinceles se le llenan de polvo. ¿Dónde está el ángel que le respaldará cuando las tejas reflejen su gloria? La mujer Piscis, librada a sí misma, con un ingreso fijo que le alcance para tener un techo sobre la cabeza y un paquete de algas en el armario, tendrá tendencia a pasarse horas soñando, recordando con ternura el ayer, esperando nebulosamente el mañana y perdiéndose el radiante sol de hoy. El actor, el compositor, el músico... tú mismo puedes imaginarte la historia. Tal vez hayas leído en alguna parte que el símbolo de Piscis, los dos peces que nadan en direcciones opuestas, indica que el neptuniano se encuentra desgarrado por la dualidad de sus deseos, pero no es así. La dualidad de sus deseos es característica de Géminis. Los dos peces en direcciones opuestas simbolizan la opción que se le ofrece a Piscis: la de nadar hacia arriba, o la de nadar hacia abajo, sin jamás alcanzar sus metas. Piscis debe aprender que de alguna manera debe servir a la humanidad, y evitar las posesiones mundanas.

Einstein, uno de los Peces que remontaron la corriente, dio forma a todo un mundo nuevo del tiempo relativo. Los Peces que nadan con la corriente sirven lavando platos o paleando nieve. Siempre hay una elección posible, porque jamás falta algún talento excepcional, pero el Pez -cuyos ojos ven claramente hacia ambos lados- a veces tiene dificultades para ver hacia adelante. Es habitual que Piscis se retraiga, ya sea a las alturas sublimes de una sacrificada vida profesional, o buscando refugio en estimulantes, emociones artificiales y falsa excitación. Aunque Piscis retrocede ante la competencia, el impulso de Neptuno es tan fuerte que atrae a muchos de ellos, a los tímidos incluso, hacia el brillo de las candilejas, donde pueden echar mano de su fabuloso don interpretativo para proyectar múltiples emociones. Pese a su natural timidez, es frecuente que se conviertan en los mejores intérpretes de la profesión teatral, pero solamente si combaten el disgusto que les provoca el duro esfuerzo de repetidos ensayos y el aburrimiento de los monótonos -pero necesarios- años de experiencia. A veces, la crueldad de los críticos deja tales cicatrices en su ánimo sensible que no es raro que un Barrymore o una Bernhardt en potencia se retiren cuando estaban ya al borde de la fama. La memorización no suele ser problema; la memoria del pez es legendaria, aunque si es desfavorable la influencia de la Luna o de Mercurio, son capaces de olvidarse hasta de su propio número de teléfono.


Para todos los Piscis, desde el pescador del embarcadero hasta la enfermera del hospital de niños, la vida es un enorme escenario. Para el ojo reflexivo del Pez, toda la escena es evasiva y huidiza; como lo saben, los neptunianos aceptan la mayor parte de las tormentas con tranquilo equilibrio. El abatimiento, sin embargo, amenaza siempre con invadirles e inundarles de sueños extraños u horripilantes pesadillas que más de una vez son premonitorias. Cuando Piscis tiene la sensación de que va a suceder algo, generalmente sucede. Si uno de ellos te dice que no viajes en ese avión o en ese coche, más vale que te hagas a la idea de ir nadando o caminando. Cuando hablan de un alma vieja, los astrólogos se refieren a una que ha pasado por muchas vidas y ha retenido la sabiduría de cada una de ellas. Muchas veces se refieren a algún Piscis, porque una vida en este signo puede tanto la más difícil de las obligaciones que pueda elegir un alma como una ocasión de alcanzar la realización perfecta. En tanto que Aries representa el nacimiento en el zodiaco, Piscis representa la muerte y la eternidad. El Pez es el duodécimo signo, compuesto de todo lo que ha sucedido antes, y su naturaleza es una mezcla de todos los otros signos, es decir, algo bastante difícil de hacerle frente. Su sorprendente capacidad de organización y de concentrarse en los detalles, que ocasionalmente aflora, lo mismo que su gentileza, refleja el íntimo conocimiento de las lecciones de Virgo. Su juicio es tan equilibrado y desinteresado como el de Libra, al igual que su amor por el placer. Piscis tiene el chiflado sentido del humor de Cáncer, y también su simpatía y esporádicos malhumores.

A veces está lleno de franqueza directa y de la generosidad de Sagitario, puede ser tan amante de la diversión y extrovertido como Leo, sin mengua de la consagración al deber de Capricornio, de quien también tiene la envidia de las distinciones sociales. Es posible que no les falte un toque de melancolía saturnina, y tal vez algo más que un toque. El Pez puede ser tan caprichoso como los hijos de la Luna y tan feliz como el león. Le gusta burlarse y analizar en el estilo de Acuario, y rebosa muchas veces el idealismo y entusiasmo, como Aries, aunque por lo común sin el entusiasmo marciano. Una persona de Piscis puede moverse con la rapidez de Géminis e igualmente hablar y pensar con la misma celeridad. Tiene el lucido ingenio de Mercurio y la delicada gracia de Venus, combinados con la mística penetración de Escorpio, pero sin su condición despiadada.

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