CARACTER ARIES

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ARIES


 

El Caracter de Aries 2

el caracter del horoscopo aries

tarotyvidentesPor mas que el Aries arremeta hacia adelante con confianza, tenga poco en cuenta los sentimientos ajenos, y su actitud especialmente cuando es joven sea la de primero yo, también puede ser el mas calido y generoso de todos los signos solares. No es cruel; simplemente, cree con sinceridad que él puede hacer cualquier cosa mejor que cualquiera, y es psicológicamente incapaz de quedarse tranquilo mientras los demás chapucean y fracasan. Si se le da a elegir entre el dinero y la gloria, elegirá infaliblemente la gloria. Tiene tanto cariño por el dinero como cualquiera, pero aún quiere un poco más al elogio y a la fama. El Carnero tiende a tomar decisiones instantáneas sin autorización de sus superiores. En su discurso puede ser satírico, y cortante en la invectiva. La có1era de los Aries se desencadena con la velocidad del sonido, pero por lo general ha desaparecido antes de que su victima se haya enterado de que era lo que la provocaba, y la sonrisa infantil y grata no tarda en reaparecer. Uno no puede menos que acordarse de cierto Carnero impulsivo, llamado Nikita Kruschev, que en cierta ocasión, movido por una infantil pataleta, golpeó con un zapato sobre una mesa de las Naciones Unidas, a vista y paciencia del auditorio televisivo, y que el diablo se las aguantara. En ese momento no le hacían caso, y ¿que Aries tiene el mas mínimo tacto cuando no le hacen caso? Y sin embargo, este mismo Aries se quedó realmente desconsolado al no poder disfrutar de las mágicas maravillas de Disneylandia.

A la gente de Marte se la acusa con frecuencia de tener un carácter terrible... y lo tienen. Pero también tienen una total incapacidad para mantener su ira durante mucho rato y, una vez que han pasado, sus agravios quedan por lo general enterrados y olvidados. A un Aries le duele y le sorprende que alguien recuerde aún las cosas crueles que él dijo, pero sin intención. Si tiene oportunidad, Aries le pedirá disculpas a su peor enemigo, no importa que amenaza directa pudiera formular cuando era presa de la có1era. Quiere que lo acepten, aunque atolondrada y deliberadamente provoque el rechazo. Es raro que los Aries se enojen con las personas. Aunque tal vez recibas tú, lector, la lluvia de chispas, el fuego va en realidad dirigido contra una idea o una situación que le resulta intolerable. El Carnero es capaz de intentar decir alguna mentirilla, si con eso puede pasar a primer plano o quedar a salvo alguno de sus caros ideales, pero la mayor parte de las veces no se vale de mentiras... por suerte, porque siempre le descubren. Su candor sin ambages es más rápido, y como lo que mas le interesa es llegar prontamente al grano, prefiere decir la verdad. No le queda tiempo para habladurías, ya que eso significa hablar de otros, y Aries está demasiado interesado en sí mismo para desperdiciar sus energías en conjeturas sobre los secretos, el comportamiento o los motivos de quien sea. Además, normalmente para él la gente es blanca o negra; los matices de gris no le atraen en absoluto. Sería erróneo, sin embargo, pensar que esto es prejuicio. Si en su carta natal hay fuertes influencias planetarias, la impulsiva desconsideración del Aries por los hechos puede asumir la forma de crueldad o de prejuicio, pero esto no se da con frecuencia. El Carnero típico se sentirá tan cómodo y se mostrará tan auténticamente afectuoso comiendo con reyes como con mendigos. Si se gana la reputación de prejuicioso, ello se debe a su tendencia a distribuir a la gente en dos campos diferentes el de los amigos y el de los enemigos y además, esperará que cualquiera, si es amigo de él, los clasifique de la misma manera.

Pese a su chocante desenvoltura, el Aries puede ser también el compendio de la gracia social. Es capaz de conversar durante horas, de manera fascinante, sobre temas de los que no sabe absolutamente nada. Hay mucho pulimento en la superficie para cubrir ese agresivo impulso marciano. La paciencia para el detalle no es su punto fuerte; el prefiere dejar a otros los aspectos secundarios y mezquinos de la estadística, y en eso es bastante sensato, ya que otros los abordarán con mucha mas eficiencia. A un nativo de este signo le exaspera restringirse a los hechos, porque las lecciones de ayer le importan un rábano, y mañana está demasiado lejos para preocuparse. Su residencia natural es hoy, a esta hora y en este minuto. El Aries se consume por completo en la acción del presente. Realista, sin mengua de su decidido idealismo, no es fácil dar una descripción emocional de Aries. Nadie más puede exhibir un comportamiento tan recio y enérgico, pero también son pocos los que son capaces de su sentimentalismo, su ávida inocencia y fe en los milagros. La gente de Marte es literalmente incapaz de aceptar la derrota: ni siquiera la reconocen, aunque les esté mirando a la cara. En cuanto a los resultados finales de cualquier cosa, ya se trate del amor o de un partido de béisbol, son incurablemente optimistas. Muy hábiles en el combate cuerpo a cuerpo, los carneros se defienden mejor con la cabeza, es decir con la mente. Disfrutan al encontrar oposición porque eso representa un desafío, y son capaces de apartarse del camino para ir al encuentro de un obstáculo y superarlo mucho antes de que se les presente... y a menudo, cuando podrían haberlo enfrentado desde la dirección opuesta. Tampoco se quedan esperando a que el éxito les llueva; lo persiguen con furiosa obstinación, y por eso son tan pocos los Aries que se encuentran en las listas de quienes disfrutan de un gran bienestar.

La mayoría de la gente se agota con sólo pensar en la energía del Carnero. Pero los Aries también son capaces de mostrar calma, seriedad y prudencia cuando así lo deciden. Lo lamentable es que por lo general no lo deciden hasta que ha pasado la juventud y la madurez suaviza su áspero idealismo y la avidez de su prisa. No les resulta difícil ganarse la simpatía popular, pese a lo cual no son necesariamente buenos políticos. Thomas Jefferson y Eugene McCarthy se cuentan entre las raras excepciones a la regla. La mayor parte de los Aries que se han lanzado a la carrera política han tenido una carrera relativamente breve o azarosa. En Estados Unidos no ha habido un presidente Aries desde John Tyler, en 1840. Para el Aries medio, la política resulta una actividad difícil. Por un lado, los Aries no son los mejores economistas del mundo. Además, son impulsivos al hablar y no soportan los rodeos, dos características fatales para un político. La mayoría de los políticos esperan a ver que es lo que quiere el pueblo antes de dar a conocer su propia posición. El Aries medio tiene sus propias ideas de lo que necesita el pueblo, lo que éste realmente quiere no le interesa, y ya se ocupará él de que lo tengan, antes de lo que políticamente pudiera ser conveniente. Así y todo, es tan idealista que cuando se encuentra frente al público, enciende su imaginación y le hace volver a tener fe en sí mismo.

El fresco candor de Marte puede despejar el humo de las trastiendas políticas como si fuera una brisa. Sin embargo, la mayoría de la gente de Aries tiene más éxito en los negocios o en las artes creativas, donde ellos son muy necesarios. Otros pueden destacarse en el desplazamiento de la estrategia. Gente con una mente más serena y mentalidad más práctica puede ser mejor para lograr una organización eficiente. Pero sin la acción directa, la energía y la originalidad del Carnero, el más deseable de los proyectos se vendría abajo o no conseguiría avanzar mucho. Es posible encontrar algún Aries que sea tímido, pero jamás encontraréis uno que no tenga una posición bien definida. Es difícil expresar la propia individualidad, cuando uno está cerca de ellos. Aries es mucho más feliz cuando habla de sí mismo y de sus planes que de cualquier otra cosa o persona (excepción hecha del ser amado, cuando se encuentra inmerso en un romance). Una vez que alguien se ha ganado su interés y tiene mucha suerte el Aries le escuchará con atención, especialmente si las ideas de su interlocutor son interesantes y progresistas. Se sentirá encantado con el, y pondrá a su disposición tiempo, dinero, simpatía y lealtad. Si un amigo está en el hospital, es posible que Aries se olvide de enviarle una tarjeta, pero le buscará el hospital, lo llevará allí en su propio coche y 1o recomendará a su propio medico (que, naturalmente, será más eficiente que Pasteur). Cuando se decide a ayudarle a uno en una situación difícil, Aries no vacilará ante ningún esfuerzo.

Pero hay que demostrarle gratitud, eso si. Se sentirá profundamente herido, si es que no se enoja sin mas ni mas, al comprobar que no apreciáis sus agotadores esfuerzos, que van mucho mas allá de lo que requiere el deber y, probablemente, exceden también en mucho lo que vosotros queríais o necesitabais. Disfruta haciendo favores, y cuanto mayor es el gesto caritativo, mejor, pero el Carnero quiere que se le reconozca lo que ha hecho. Sin embargo, es probable que aunque no se le den las gracias, no se niegue a volver a ayudar. Su gran fe en sí mismo só1o encuentra parangón en su ingenua confianza en los demás, y por eso está casi constantemente desilusionado y quejándose de que alguien le ha traicionado. Claro que eso no le afecta durante mucho tiempo. Se rehace, se sacude el polvo, y no tarda en estar otra vez dispuesto para volver a quemarse, tras una típica orgía de depresión tan breve como violenta. Aries da tal impresión de sinceridad que resulta sorprendente la decisión con la que defiende como si fuera un hecho algo que él sabe -o debería saber- que no es verdad. Acusadle de falta de honradez y se os quedará mirando atónito, bien abiertos sus cándidos ojos por el horror de que podáis dudar de él. Es capaz de vendarse los ojos y ponerse tapones en los oídos para excluir algo en lo que no quiere creer. Incluso cuando su posición es completamente insostenible, seguirá valientemente al pie del cañón, luchando con total convicción por la causa perdida. Pero también, en un momento de decisión rápida, puede cambiar de idea respecto de alguna opinión que uno habría considerado innata en él, y cuando esto sucede, se le hace imposible volver al punto de vista anterior, y hasta recordarlo siquiera. Su urgencia por arrojar el pasado al cesto de los papeles y seguir adelante a toda velocidad (una de las principales razones de su buena adaptación a los lugares y a la gente nuevos) le lleva a pensar que quienes intentan razonar con el están interfiriendo en su progreso. Entonces puede darse el caso de que arroje a los cuatro vientos el escaso tacto que posee. Los ultra conservadores, que pesan cada palabra y cada decisión, sacan de quicio a las almas de Marte, que pueden ser inequívocamente claros y significativos para comunicar su fastidio y su frustración. Así se comprende, pues, porque en ocasiones se hacen tan acérrimos enemigos de gente mayor y más prudente.

Aries tiene en su naturaleza una faceta de inocencia y de avidez, y una especie de fe ingenua, eterna y alegre, mezcladas con el fervor ciego del cruzado nato. Marte es de cuernos duros como el diamante, y difíciles de romper. Es frecuente que lo vea todo rojo, pero cuando las chispas desaparecen, se vuelve tan alegre y amistoso como una margarita. Su metal es el hierro, y su fuerza indoblegable le da nueve veces mas vidas que a otros para vivir; nueve veces mas oportunidades de ganar la batalla. El fuego que consume su espíritu puede ser una antorcha llameante que ilumine el camino del valor para cualquiera capaz de reconocer su idealismo. Es el que abre caminos, el que siempre lleva adelante a los otros hacia una meta imposible. Su fe, bella y férrea, es pura, sin asomo de aleación con la hipocresía y la codicia. Es raro que amase una fortuna, y si llega a hacerlo, no tendrá tiempo para detenerse a contarla. Podéis contar con su dinero, su ropa o su tiempo. Él siempre tiene algo que le sobra, por mas estrecho o pobre que pueda encontrarse momentáneamente. El Carnero sabe que el pan que se arroja a las aguas no sólo alimenta su yo y vuelve en mayor cantidad, sino que hace feliz a la gente, y esa es una de las cosas que mas le gustan en la vida. Para Aries, los milagros son a dos centavos la docena, y si se os acaban, el os hará unos cuantos mas, envueltos en hermosos sueños de color escarlata.

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